El hecho de que los gestores autorizados de residuos llevan décadas luchando para proteger la sostenibilidad medioambiental mediante la reutilización de diversas chatarras procedentes de multitud de metales es público y notorio. Ya se conoce. Sin embargo, el sector ha dado un paso más allá en este desafío. Ahora es protagonista en el paso hacia la economía circular y esta evolución tiene su explicación a nivel tecnológico y a nivel legislativo. ¿Quieres saber cuáles son estas claves?

 

Nivel legislativo

Aparte de impulsos nuevos que han supuesto un nuevo contexto para el reciclaje de chatarras, el pasado mes de Junio se inició un anteproyecto de ley de residuos. Entre otros conceptos, se puede observar como entran en juego definiciones como “valorización de metales”, “subproductos” y el ocaso del término “residuo”. Estos cambios están sujetos a la condición de que sean óptimos para una posterior aplicación de los propios residuos, la demanda existente en torno a estos metales y la calidad que presenten los mismos. Sin duda, se trata de movimientos importantes hacia la economía circular.

Nivel tecnológico

Para entender la importancia que tienen hoy en día las empresas de recuperación de chatarras en los objetivos sostenibles de cara a 2030, hay que incidir en el esfuerzo que éstas han mantenido durante mucho tiempo para modernizar sus tratamientos en los diversos metales. Tanto a nivel de maquinaria como posteriormente en las labores de optimización de los residuos que manipulan, las chatarrerías conllevan inversiones importantes en capital humano y tecnologías que garanticen el estado de los diferentes metales que ponen a punto para su reutilización.

 

De este modo, las empresas dedicadas al reciclaje de chatarras que provienen de distintos componentes metálicos, son absolutas protagonistas en la transición que se quiere implementar hacia la sostenibilidad. Una lucha que no debe cesar en el devenir de los años si la sociedad está dispuesta a perseguir el objetivo de tener un planeta más limpio y una gestión correcta de sus materias primas.

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