Cosmos 482, la sonda soviética convertida en chatarra espacial

La chatarra espacial está descontrolada, concretamente la sonda soviética Cosmos 482, cuya trayectoria no está aún demasiado clara. Circulando desde que fuese lanzada al espacio en 1972, se espera que atraviese la atmósfera antes de finales de año.

La sonda, con 1.100 kilos de peso en sus inicios y que actualmente se calcula ha reducido a la mitad, el peligro actual que posiblemente resista la entrada a la atmósfera, ya que cuenta con un escudo térmico diseñado para soportar altas presiones atmosféricas y aceleraciones de gravedad.

Según la Oficina del Programa de Escombros Orbitales de la NASA, cada año caen a la Tierra 400 objetos, que equivalen a unas 100 toneladas de peso. Según la Agencia Espacial Europea (ESA), hay más de 29.000 piezas de chatarra espacial con un tamaño superior a 10 centímetros, 750.000 piezas por encima del centímetro y casi 166 millones de fragmentos pequeños que no pueden ser rastreados debido a su mínimo tamaño, aunque podrían dañar una antena o panel solar, por ejemplo.

Lo cierto es que, en cada lanzamiento de un satélite, hay varias piezas que caen a la Tierra. Por este motivo, se lanzan dentro de la atmósfera para poder controlar la zona de caída y recuperar esta chatarra. Además, la normativa indica que los satélites que ya han finalizado su labor deben ser destruidos en la atmósfera o dirigirlos al océano, pero esto no siempre ocurre. La realidad es que sólo un 25% de los cohetes y un 10% de los satélites son manejados hasta su desintegración en la atmósfera, quedando el resto repartidos por el espacio.

La chatarra espacial de mayor tamaño, como SkyLab o una Estación Espacial suponen un problema porque pueden no destruirse por completo, por lo que se intentan dirigir hacia la parte del Océano Pacífico Sur, la zona más despoblada del planeta, con el fin de evitar daños personales o materiales demasiado graves.

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