Un coche para un juego de reciclaje

La historia de cómo la educación en España intenta inculcar los valores y bondades del correcto procesamiento de residuos no supone algo novedoso. Este juego de reciclaje tomó más fuerza a finales de los años noventa mientras en los medios intentaban responder a nuestras preguntas sobre para qué servían aquellos primeros contenedores amarillos tan llamativos. A partir de ahí, la concienciación para el reciclaje ha recogido numerosas acciones. No obstante, ¿Todas han cumplido su objetivo?

Es probable que al recapacitar sobre esta pregunta os vengan a la cabeza recuerdos sobre charlas en el colegio o visitas a plantas de residuos y chatarrerías. Quizá en su momento estas actividades representaran un valor informativo importante. Pero, ¿impactaron en tu conciencia y tu vida diaria? ¿Te concienció por completo a la hora de reciclar? ¿El concepto de reciclaje pudiste interiorizarlo como si fuera un juego? Seguramente no en muchos casos.

Una educación no académica

Educar a toda una generación y a las siguientes que vendrán en este aspecto es algo más fácil con respecto a cómo nuestros padres nos comenzaban a hablar de reciclaje hace algunas décadas. Sí, estamos hablando de inculcar el reaprovechamiento de residuos y chatarra a través del juego, al fin y al cabo es la manera en que un niño o una niña integran mejor un valor en su vida. Sin embargo, no queremos hablar de un juego de reciclaje fugaz, sino de formar parte de su modo de vida siendo la acción de jugar la puerta de entrada.

Pequeños hábitos son los que pueden marcar la diferencia. Hacer la compra juntos evitando los productos excesivamente envueltos, diseñar juguetes atractivos de plásticos reciclados, crear sorprendentes instrumentos musicales con unas piedrecitas y dos envases de yogur o, simplemente, hacer de una excursión a la chatarrería el momento más emocionante de la semana. De manera natural y sin parecer impuesto como una excursión meramente escolar. Una pequeña aventura.

Ejemplos sencillos y desenfadados

En este sentido, afortunadamente ya hay colectivos, organizaciones y empresas moviéndose. Dos ejemplos llamativos son los eventos Pitiflú de El Corte Inglés y webs como serpadres.es. Los primeros enseñan y normalizan la actividad de utilizar y fabricar objetos reciclados dentro de un espacio lúdico. Talleres y procesos muy dinámicos. Por su parte, los segundos ofrecen multitud de consejos acerca de cómo insertar la reutilización de residuos en el way of life de los más pequeños. Tanto en el juego, como en el día a día.

Desde El Chatarrero creemos que el reciclaje es un valor. Está claro, pero a veces sólo con información no sirve. Se necesita algo más para que forme parte de cada persona. Un vínculo emocional, una afinidad, vivir con ello al fin y al cabo. Y como una portentosa planta de reutilización, todo tiene su proceso. Si además puede ser divertido y espontáneo, ¿Por qué no empezar el juego de reciclaje?

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