sobrevivir sin plastico

Sobrevivir sin plástico o metal 24 horas

Alumnos de una universidad americana, se propone el reto de sobrevivir sin plástico durante un día completo. ¿Serán capaces de conseguirlo?

Suena el despertador. Quizás lo primero que hagamos sea apagarlo, y tal vez revisar los mensajes y las notificaciones del móvil. Es decir, casi desde antes de abrir los ojos ya estamos utilizando aparatos que llevan algo de plástico. Y suma y sigue: preparamos la comida para la oficina en la tartera, nos lavamos los dientes con un cepillo de plástico, nos duchamos con gel embotellado en plástico, tiramos los restos del desayuno en una bolsa…

Y es que, en la actualidad, es casi imposible eludir el plástico: somos absolutamente dependientes del plástico. En la Universidad de Berkeley (EEUU), un grupo de alumnos del curso  “Objetos y Comodidades” intentó conseguir, precisamente, el reto de vivir 24 horas sin plástico.

La alumna Tiffany Ma fue una de las valientes que aceptó el reto: consiguió una botella de metal para rellenar de agua a lo largo del día, por la mañana no compró su café para llevar y utilizó lápices en lugar de bolis. Tampoco se pudo cepillar los dientes y ese día salió sin maquillar de casa…

Aun así, inevitablemente tuvo que hacer uso del plástico en algunos momentos del día: por ejemplo, tuvo que usar el móvil para comunicarse por mail con los compañeros del laboratorio en el que trabaja.

La profesora del curso, reconoce que hoy en día, encontrar alternativas para sustituir totalmente el plástico es  imposible, pero el objetivo del ejercicio es precisamente tomar conciencia de la dependencia que existe y pretende lograr que hagan pequeños cambios para consumir menos plástico y reducir el impacto ambiental de sus actos cotidianos.

Un material muy contaminante

Para fabricar el plástico se utilizan derivados del petróleo, y los procesos para su elaboración requieren gran cantidad de energía. Pero lo más grave es que se trata de un material que tarda décadas e incluso siglos en degradarse, por lo que los residuos suponen un grave problema ambiental, especialmente ahora que su consumo se ha generalizado a escala global.

Según el último informe de Greenpeace, ocho millones de toneladas de basura llegan cada año a los mares y se estima que entre ellos habría de 5 a 50 billones de fragmentos de plástico. Se estima que, de todo el plástico que llega al océano, el 70% va al fondo marino, el 15% se queda en la columna de agua, y el 15% en la superficie. Los microplásticos, fragmentos diminutos que no podemos ver, se acumulan en la cadena trófica hasta llegar, muchas veces, a nuestros platos…

En el año 2020 se estima que la producción de plásticos se habrá incrementado un 900% con respecto a 1980.

¿Es imparable? No tiene por qué.

Nos regimos por la ley de la oferta y la demanda, por lo que si hay menos demanda de plástico, se producirá menos y aumentará la fabricación de materiales más respetuosos con el medio ambiente. Tomar conciencia de nuestra dependencia es el primer paso para empezar con pequeños hábitos que reduzcan nuestro consumo.

No debes creer que estamos inventando nada nuevo, las generaciones anteriores ya tenían modos de vida más sostenible. Nuestros abuelos eran expertos en reducir, reutilizar y reciclar. Pero lo estamos perdiendo, se trata de una fuente de conocimiento que en nuestra sociedad actual no se considera como tal.

Todos somos conscientes de pequeños hábitos diarios que ayudarían a reducir nuestro consumo de plástico: reutilizar las bolsas de la compra, comprar productos al peso que vengan con pocos envases, adquirir recipientes de vidrio o madera que podamos lavar y usar varias veces… ahora solo queda ponerlos en práctica.

Y tú, ¿te atreves a sobrevivir sin plástico 24 horas?

Al menos deberíamos tomar conciencia y reciclar el plástico que utilizamos para que vuelva a tener otros usos y no termine depositado en el mar.

¿Te atreverías a vivir 24 horas sin metal?

Ir andando al trabajo, dormir en el suelo, desconectado de cualquier RAEE…Pues deberíamos hacer la misma reflexión y RECICLAR.

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